sábado, 28 de marzo de 2009

¿Por qué Slavoj Zizek en delailusion?

El progresismo más intelectual y filoacadémico lo supervalora.
Nosotros lo leemos cuando podemos.
No es que tengamos una posición definida respecto de este pensador. Creemos que “es demasiado marxista lacaniano”. O sea: es sesgado.
Toda “inclinación ideológica” conforma un “espacio para mantenerse en la ilusión”. Baudrillard hubiera dicho “para constatarse en el simulacro”.

Sin embargo, Zizek genera “oxigeno” intelectual. Proyecta agudeza sobre “lo supuesto Real”. Esto lo hace imprescindible de abordaje.
Para los que lo conoce y para quienes lo leyeron, aquí “otra vez”, en una entrevista de hace pocos años.

© Ricardo Duró
28.Mar.2009


-----

Zizek la foto durante la ceremonia de
su casamiento con una joven
modelo argentina, licenciada en filosofía.





Contra el goce
Entrevista a Slavoj Zizek

Candidato a presidente por Eslovenia y pensador de renombre mundial, Zizek crítica el dictamen social que impone al individuo la “obligación de gozar.”…

Por José Fernandez Vega

—A 20 años de la recuperación de la democracia en la Argentina, se afianzaron las libertades, pero la mitad del país se hundió en la pobreza. Este contraste no es sólo local ¿A qué atribuye esta tensión contemporánea entre libertad e igualdad?

Slavoj Zizek —Si lo que entendemos por democracia es su variante liberal, hoy dominante, la triste conclusión es que en general está produciendo mayor desigualdad. Las razones son complejas. Tras la desaparición de la izquierda como fuerza política que pretendía un cambio de sistema social surgió una nueva izquierda, que en Europa se denominó “tercera vía” (con Blair, Schröeder y otros). Irónicamente, se basa en lo siguiente: el capitalismo ganó, por eso no nos tenemos que meter con la economía. Recuerdo que en una época se hablaba del socialismo con rostro humano; ellos ofrecen un capitalismo con rostro humano. Dicen que pueden mejorar la salud, por ejemplo, sin perturbar el funcionamiento del mercado. Esta nueva izquierda es la que mejor representa los intereses del conjunto del capitalismo. En contraste, y para decirlo de manera tosca pero cierta, por lo común la nueva derecha sólo representa los intereses de ciertos sectores del capital. En EE.UU. es evidente que Clinton fue mejor vocero del interés general del capitalismo que los republicanos, quienes están mucho más vinculados a ciertas industrias de visión mas conservadora. Aunque para llegar al poder estos conservadores deben también apelar a algunos sectores de los trabajadores; “vamos a proteger a nuestros obreros, al trabajo nacional contra los inmigrantes”. Esta es actualmente la primera gran paradoja. En la segunda paradoja ustedes, los argentinos, no son una excepción sino la regla. La democracia, para volverse popular, tuvo que flirtear un poco con cierta forma de populismo autoritario. Esta fue la experiencia que ustedes tuvieron hace medio siglo con Perón. Si se quiere ir un poco más allá en las reivindicaciones populistas, incluso cuando sean apenas demágogicas, surge de inmediato una tensión con la democracia liberal. Creo que el mundo está llegando de nuevo a esa situación. Ya logramos la democracia liberal estándar, pero esto no conduce de manera automática a una mayor igualdad. Desde una mirada histórica, pareciera que las reivindicaciones sociales —un mejor sistema de salud y demás— se conquistaron de un modo algo más violento y muy raramente mediante la formas normales de la democracia. Esto no descarta a la democracia. Sólo quiero señalar que, para mí, la experiencia latinoamericana es crucial, y que la igualdad no es un componente esencial del proyecto liberal de democracia, como lo es, por ejemplo, la libertad individual.

JFV—En el socialismo real, según escribió usted, el ideal era la construcción de un “hombre nuevo”, pero quienes creyeron honestamente en él terminaron siendo considerados como individuos peligrosos por el sistema, que en realidad exigía ciudadanos complacientes.
SZ—Claro. Hay gente que cree que en este sentido el socialismo fue un enorme fracaso. Nadie se tomó en serio el verdadero propósito. No fue un fracaso: verdaderamente querían eso. Eslovenia es un pequeño país, una especie de pueblo grande donde nos conocemos todos. Dos o tres personas próximas a mí perdieron su trabajo en el comité central del partido por tomarse demasiado en serio el ideal de “hombre nuevo”.

JFV—¿Y cuál sería el ideal humano que corresponde a nuestra democracia liberal y a su cultura posmoderna? ¿Y qué es lo que se pretende con ese ideal?
SZ—Está muy de moda decir que la desintegración del comunismo en 1989 significó el fin de la utopía y el ingreso a un mundo “post-ideológico”. Sin embargo, los años 90 señalaron el surgimiento de una auténtica utopía. Con el capitalismo liberal ya tenían la fórmula. Todo lo que necesitaban entonces era difundir una actitud posmoderna: nada de identidades fijas. Esa fue la utopía. Si el 11 de septiembre de 2001 tiene un significado simbólico, es justamente el de marcar el final de esta utopía. De manera que, para mí, la verdadera utopía fue la de los años 90. Teníamos todas las respuestas. Debíamos olvidar la revolución porque vivíamos en el mejor sistema posible. Lo que nos hacía falta era más tolerancia, multiculturalismo, libertad sexual. Esto terminó el 11 de septiembre. Pero hay otro aspecto importante. Muchos izquierdistas, bajo la influencia del posmodernismo, piensan que estos valores —multiplicidad, libertad para elegir y reinventarnos a nosotros mismos— constituyen actitudes subversivas y revolucionarias, como si el poder defendiera aún valores conservadores.

JFV—¿Y no es verdad?
SZ—No. Para decirlo de una manera pasada de moda, todos esos valores posmodernos son los de la ideología dominante: olvídate de los viejos objetivos políticos, ahora eres libre de dedicar tu vida al sólo propósito de realizarte a todo nivel, desde llenarte de dinero hasta hacer el amor más seguido, pero también en un sentido espiritual. Miremos un poco hacia el campo del arte: ¿Adónde quedaron aquellos buenos tiempos en que el arte oficial era conservador y la vanguardia se dedicaba a provocar a la gente? En la colección Saatchi de Londres, que integra el circuito cultural establecido, se pueden ver obras perturbadoras como videos de colonoscopías, mierda, lo que se nos ocurra. Mi ejemplo preferido es el de esa pequeña ciudad estadounidense, cuyo nombre no recuerdo, donde domina una izquierda que defiende esa idea de potenciar todo tipo de deseos personales. ¿Es que acaso los necrófilos no son víctimas de una clara marginación? ¿No es nuestro deber como sociedad facilitarles ciertos cuerpos para su placer? Esta es una falsa permisividad en mi opinión. Falsa en dos niveles. Primero, resulta evidente que en nuestra vida personal somos libres de hacer lo que nos venga en gana, pero ¿qué decisiones son las que realmente importan?

JFV—¿Y cuáles son?
SZ—Por ejemplo, si tratamos de nacionalizar un banco descargarán sobre nosotros los peores insultos: populistas, comunistas, es decir que no serán tan permisivos en ese plano. Segundo, ¿no hay acaso en esta supuesta permisividad un mandato oculto proveniente de lo que en psicoanálisis llamamos el “super yo”? Se trata de una verdadera obligación: “¡debes gozar!”. Se impone el goce, porque de lo contrario nos sentimos culpables. Es como una moral kantiana al revés. En otros tiempos la obligación moral era llevar una vida “decente”. Si traicionabas a tu esposa, te sentías culpable por buscar el placer. Ahora se trata de lo contrario, si no buscas el placer, si no estás dispuesto a gozar, te sientes culpable. Y no estoy hablando de una hipótesis abstracta. Me encuentro todo el tiempo con psicoanalistas que me dicen que ésa es la razón por la cual la gente acude a la consulta. Se sienten culpables de no gozar lo suficiente. La gran paradoja es que el deber de nuestros días no impone la obediencia y el sacrificio, sino más bien el goce y la buena vida. Y quizá se trate de un mandato mucho más cruel. Probablemente el discurso psicoanalítico es el único que hoy propone la máxima: “gozar no es obligatorio, te está permitido no gozar”. La paradoja de la sociedad permisiva es que nos regula como nunca antes. Yo no confío en esa idea liberal según la cual el Estado fue superado por el mercado, por las grandes compañías. Nunca antes un aparato estatal fue más fuerte ni tuvo un control más absoluto sobre su propia población que el de EE.UU., hoy. No digo que sea tan malo como el estalinismo, sino que dispone de nuevas tecnologías. ¿Sabe cuál era el problema del estalinismo? Aplicaban un terror ciego porque el gran trauma de los dirigentes era que no sabían lo que estaba pasando, no lo podían controlar todo. De allí la demanda por encontrar traidores y hacer purgas todo el tiempo. Se hallaban en pánico permanente; en los años 1930 se encontraban en medio del caos total y por eso aplicaban el terror arbitrario. No hay necesidad de algo así en EE.UU., porque saben qué está pasando. Encuentro un poco ridículo todo ese discurso sobre la desaparición del Estado. Desde luego que desaparecen algunos servicios, como el de salud por ejemplo, pero el aparato represivo, la inteligencia, la policía son más fuertes que nunca.

> http://old.clarin.com/suplementos/cultura/2003/11/29/u-666509.htm

domingo, 15 de marzo de 2009

¿Cómo somos?

¿Somos cómo la banana que comemos,
la música que oímos, la letra que leemos,
las imágenes que nos miran...?



home
filosofia
politica
cultura


Hace unos años analizando la conformación física de las personas, sus discursos, el lenguaje usado, la alimentación de estas, e incluso su actitud frente a la vida, llegue a una conclusión por lo menos “temeraria”: somos lo que nos alimenta. Pero, pensaba, somos aún más aquello que influye (activando o bloqueando) nuestras terminales neuronales.
Filosóficamente (lejos de lo académico) podría sostener que se trata de saber si somos “tevetomizados”: flácidos en todos lo sentidos. Aunque también podemos ser “fitnessmizados”: plenos de musculatura, menos de la cerebral... Ofinimizados, sexuamizados, estupidizados, gremiomizados, y que siguan las apuestas.
Sí, se podrá hablar de excepciones, cuando no. Pero pueden sumarse muchos perfiles de “lo que se es” sin que nadie pueda oponer un dato afirmativo de la vida.
Estamos perfilados, "cortados" por la guillotina del discuros hegemónico: no somos, nos han hecho.


Fue en esos años de fines de los noventa que “descubrí” la puesta en marcha un plan PsicoBioPolítico que en este final de la primera década del siglo XXI, sin dudas nos “atosiga”.

Pero volvamos a lo que es tema de este retardado regreso a las discusiones en DELAILUSION…
También somos lo que leemos.
Para ilustrar tal afirmación, un artículo sobre un libro realmente interesante.

© Ricardo Duró
15.Mar.2009


¿Cómo nos influye lo que leemos?
Por Sergio Parra

Hay que cuidar con quien te codeas. Parte de lo que eres responde a lo que es la gente que está a tu alrededor. En un grupo cualquiera de individuos compuesto por miembros distintos, la suma del coeficiente de inteligencia del grupo como tal será más bajo que la media matemática de sus componentes: la inteligencia baja y primitiva parece ejercer una succión subliminal que anula la inteligencia más elaborada.
Por ejemplo, si dos grupos heterogéneos de personas son sometidos a sendas baterías de tests idénticos, los resultados de ambos grupos pueden diferir mucho según las experiencias previas de sus componentes. El grupo de personas que se relacionó durante un rato con jugadores de un deporte de masas obtuvieron resultados menores que el grupo de personas que se relacionó durante un rato con un profesor de Oxford.
Lo que nos rodea puede sacar lo mejor de nosotros. También lo peor. Sobre todo si los que nos rodean son personas o soportes de alta densidad ideológica, como son los libros. Según los libros que leamos, seremos así o asá, al menos en cierta medida: porque también escogemos uno u otro libro en base a cómo somos.

Richard Dawkins, en su prólogo para La máquina de los memes, de Susan Blackmore, a propósito de la existencia de los memes, comenta:
Era todavía estudiante en la universidad de Balliol cuando un día, charlando en la cola de la cantina con un compañero, me di cuenta de que a medida que iba hablando, su mirada de asombro crecía. “Acabas de ver a Peter Brunet, ¿verdad?”. Me sorprendió que lo supiera. Peter era nuestro queridísimo director de seminario y yo acababa de salir de una de sus tutorías con muchos ánimos. “¡Lo sabía!, agregó mi colega sonriendo, “hablas exactamente como él, hasta en el tono de voz se te nota”. Aunque sólo fuera esporádicamente, había “heredado” su cantinela y su modo de hablar que tanto admiraba y que tanto echo de menos en la actualidad.
La clave reside en ese esporádicamente. Si nos relacionáramos sólo una hora a la semana con alguien realmente interesante pero el resto de la semana la dedicáramos a rodearnos de personajes grises, monótonos, vacuos e inanes, ¿cuánto nos duraría el efecto de sentirnos excepcionales? Seguramente, muy poco. Seguramente acabaríamos por pensar que esa persona interesante que vemos una hora a la semana no es tan interesante como creíamos. Que incluso resulta pagado de sí mismo. Que no sabe disfrutar de la vida. Que nunca encajaría entre la gente normal, como nosotros conseguimos durante toda la semana.
Somos más volubles de lo que pensamos. Creemos que nunca cambiamos o que cambiamos muy poco a lo largo de los años. Pero en cuestión de meses podemos dejar de resaltar sin darnos cuenta. Porque estamos a gusto entre otros que no brillan. Porque es muy fácil dejarse contaminar subliminalmente por lo que nos rodea, sonreír, aceptar. Porque somos cómodos por naturaleza.
No nos damos cuenta. Pero somos más ellos que nosotros mismos.

Leer libros de personas que brillan muy lejos de nosotros, a los que nunca podremos acercarnos lo suficiente como para contaminarnos de su brillo, que sintetizan lo mejor de su esplendor en unas líneas de texto bien estructuradas y expuestas con claridad, es una forma de estar rodeado de estrellas. Es una manera de meterse de lleno en un cúmulo globular. Ésta sería uno de los mejores argumentos para leer libros: inviertes tu tiempo en personas que se salen de la norma (al menos a la hora de exponer sus ideas en un libro). Los libros también pueden ser buenos compañeros cuando no existen tales a tu alrededor: todo buen lector conoce la sensación. (Tú eliges, también es cierto, tus lecturas, y si no te rodeas de otros individuos excepcionales que te lleven a escoger las más luminosas, entonces leer se convierte una opción tan superflua como mirar cualquier otra cosa mundana, habitual o clónica).
En estos tiempos de corrección política y de rechazar todo lo que atufe a eugenesia, de respetar todo lo que diga el contrario aunque ese respeto sea sinónimo de aceptación y mansedumbre, de disimular tus dotes y tu nervio por una educación que en el fondo es miedo al diferente y al disidente, de convivir con todos los seres antropomórficos por igual porque no hacerlo así te convierte en xenófobo, racista, intransigente, pedante, esnob, asesino o algo peor… en estos tiempos, digo, está mal visto ser pragmático con tu tiempo. Está mal visto invertir tu tiempo con las personas con el mismo pragmatismo con el que inviertes tu tiempo en cualquier otra actividad. Porque no puedes tratar a una persona igual que cualquier otra cosa. Todos somos personas, dicen.

Dejaremos esa discusión para otro momento porque, afortunadamente, los libros son considerados cosas y no personas, aunque puedan ofrecernos tanto o más que las personas (de hecho, muchas personas parecen libros en blanco). Así que tened cuidado con lo que leéis, escoged con el cuidado con el que un médico escoge vuestra dieta vitamínica, buscad aquellos volúmenes que fortalezcan vuestras debilidades y someta a análisis vuestras virtudes. En definitiva, cuidad lo que leéis como os cuidáis a vosotros mismos, porque la atmósfera de memes en la que habitéis os convertirá en una u otra clase de persona. Leed con cuidado, como si en la tapa de los libros hubiera la típica pegatina de “material radioactivo”. Vuestra vida depende de ello.

lunes, 16 de febrero de 2009

Bien, pero con errores

(De regreso sin habernos ido)

Luego de un año de abandono, De la ilusión volverá a tener contenidos actualizados. En este momento hay varios errores de página que intentaré resolver con Google. Y si todo vuelve a funcionar correctamente, en la semana iniciaré el posteo de trabajos tanto de terceros que signifique un aporte al pensamiento, como propios.
La idea es iniciar una etapa de enlaces entre la realidad, que pueden encontrarla analizada críticamente en http://fasefinal.blospot.com/ y algunos trabajos más "serios" de filosofía, ubicables en http://www.delailusion.com/

Entre De la ilusión, Fase Final, y el sitio http://www.delailusion.com/ produciremos "diálogos" atentos a multiplicidad de cuestiones e ideas. Además, MODELOS, un programa en una radio de la Argentina (que esperamos puedan oir online), pronto aportará nuestras voces y otros temas.

Gracias a todos por atender nuestro trabajo y aportar a "la confusión general".

Saludos
Ricardo Duró

jueves, 17 de enero de 2008

Sarkozy, Chávez, Kirchner, Stone … Uribe y Hawkins
Hijos de Hollywood
¿Análisis de las comunicaciones o PhiloSciFi Show?

home
filosofia
politica
cultura

Este post tenía un título diferente: “DeathStars”. Pero se sabe, los acontecimientos suceden vertiginosamente uno tras otro, licuando los momentos del pensar críticamente. Sin embargo, con una perspectiva distanciada no sólo es posible “acelerar” en la oscuridad del tiempo y ver varios eventos con un foco convergente. Sino que el pensar “criticón” se enriquece hasta alcanzar tonos dramáticos, profundos colores sanguinolentos en azul y verde, derramados al azar.
Vivimos en la subordinación a lo escénico mediatizado. Ya no se levanta el telón, y si bien las pantallas no parpadean, en su permanente exhalación gráfica de alta definición y digitalidad, sí nos envuelven, dentro de una “matriz” que se actualiza aún antes de existir. La que se amplía hacia sí misma a la vez que “excreta” su filamentosa persistencia.


DeathStars
Especulaciones sobre lo que los sujetos no saben que saben, ni en Gothic City.

“And it's all there inside of you
It's deadly, dark, cold!
Can you feel the explosion…”
DeathStars

Banda sueca: frase de un tema del CD “Termination Bliss”.

“Soy una mierda, pero ahora voy a hacerme famoso”…
Estas fueron las palabras que Robert Hawkins escribió en su nota de suicidio redactada antes de matar a ocho personas en el centro comercial Westroads de Nebraska, Estados Unidos. El joven tenía 19 años y no había conseguido terminar el bachillerato. Se había quedado sin trabajo y sin novia y creía que no servía para nada, según publica el diario local Omaha World-Herald.
¿Qué ocultaba esta concepción de sí mismo de Robert Hawkins? (1) “Quería irse como una estrella”, afirmó Andrew Bigler, que se dijo amigo de Hawkins. “Tuvo una vida dura, pero era un buen chico”.

Pero ¿por qué podrían estar relacionadas las expresiones y actos de un pequeño criminal-suicida estadounidense con el expresado objetivo humanitario de la acción de Chávez, Kirchner, Sarkozy, Stone… y Uribe?


“Ya no es matar o morir, es matar o ser irrelevante…”
Bruce Willis interpretando a un publicista.
Film “Seduciendo a un extraño”.


Digital play in Sin City
Tanto el grupo guerrillero (FARC), como los gobiernos de centroderecha, los “militares socialistas” y los políticos populistas están ya convencidos de la necesidad de utilizar el “formato show” para sus objetivos políticos. Se puede inferir que saben lo que tienen que hacer: aquello que alimente la necesidad de espectáculo y “humanitarismo” que padece la multitud teleintervenida… ¿tevetomizada? (2).
Sarkozy, Chávez, Kirchner, Stone, Uribe… Cada uno de estos (y otros actores que cualquiera puede agregar) proyectan sus deseos “de película” con un digital play hacia las redes mediáticas globales. Si hubiera sido Oliver Stone quien filmara, así como lo hizo un “cámara” de Venezolana de Televisión, de todas maneras la cuestión ha sido gestionar a la opinión pública con el uso de imágenes emotivas, que circulen sin cesar, haciendo de algo particular un evento global. Generando un reloaded de las evaluaciones que los “espectadores” tienen de las fuerzas políticas y sus responsables, sean demócratas o guerrilleros. Y así, al observar a todos sonrientes, mujeres y guerrilleros, políticos y militares, apareciendo como “buenos muchachos” dispuestos a los mejores actos que sus humanidades les permitan, la “banalidad del bien” quedó filmada para la “posteridad del instante”. Pero, en esta selva que no es más que un atajo en la “ciudad del pecado” mundializada en la que “actuamos”, el Operativo Emmanuel ha quedo en la categoría film “Clase B”.
Estos hijos de Hollywood no podrán aspirar al Oscar… Apenas hemos asistido al rodaje de una “peliculita” (¿un documentalito?) que oculta el problema de fondo; en esto es fiel al estilo de la Meca del cine.

Por desorden de aparición
Hawkins. Un joven estupidizado por la “fast culture” estadounidense, alguien que carecía de un pensar crítico sobre el supuesto “modelo de éxito” que se esconde tras el popcorn del living star.
Kirchner. Un hábil político argentino, ex presidente, que no tiene un buen “mirar” hacia los ámbitos internacionales. Algo temeroso, pese a ser nominado como coprotagonista, quedó fuera de este film. Carece de talento, pero se destaca en dos cosas: sabe como gestionar la opinión pública con supuestos y tiene un excelente manejo del acuerdismo político por vía de los presupuestos.
Stone. Director cinematográfico devenido “comprometido” con las causas que puedan dar un rédito económico. Se dice que donde pueda haber un fuerte dinero para su presupuesto, el ve un proyecto fílmico loable.
Uribe. Político y presidente de Colombia. Denunciado como agente especial de Washington, sus posibilidades como actor de importancia protagónica quedó destruida en este mediocre film. Su aparición “de la mano” del niño Emmanuel ha sido otro golpe bajo de un guión que no buscó más que sensibilizar las pantallas del mundo y los corazones en “real time”.
Chavez. Mañoso jefe de Gobierno de Venezuela devenido director sui generis. Aspiraba, junto con Stone, a que la producción proyectada fuera al estilo de Salvador. Protagonista indiscutido del film, hace real la frase de Hawkins por la inversa: “soy un bocón, por esto voy a hacerme famoso”. A su favor sin duda está la perseverancia demostrada en el “desuso” de los petrodólares que produce Venezuela. No llegará a ser como Denzel Washington, pese a su relación con Sean Penn, Naomi Campbell y algún otro hijo de Holy Wood (3).
Sarkozy. Aún cuando esta es su primera producción como nuevo presidente de Francia, en realidad participa en una película francesa. Lo dirige Carla Bruni. También es, sin duda, un hombre de Washington (4). Sin embargo, por su acción fuera de pantalla pero incluidas en el guión original de “Operativo Emmanuel”, entre las que se encuentran el transformar a Néstor Kirchner y su esposa y actual presidenta argentina Cristina Fernández en sus emisarios, Sarkozy ha sido un “actor fundamental” de esta “petroproducción”. Este parisino es un hombre de carácter (de mal humor aseguran, como dicen de De Niro), que sostiene
“primero yo y después yo”, que ratifica obsesivamente su concepto de “ruptura suave” en la acción política en Francia, que “funda su política en el voluntarismo y en una retórica del éxito”… (5) Es un buen personaje americano, que “construyó su comunicación utilizando el impacto de las imágenes en general y la pantalla chica en particular”, como sostiene Denis Muzet, sociólogo francés, de izquierda y amigo de Sarkozy. (5)


The End permanente
Ha llegado el final. Los buenos sonríen, ya no hay malos (perdonen a las FARC dice Chavez). Los rehenes encadenados que aún quedan en la selva serán zombies en una próxima producción… de humor negro, o falsamente crítica. Todo termina en esta industrial política del show y, a la vez, vuelve a comenzar. Estamos en una emisión de 24 horas en la que una imagen feliz y otra infeliz se siguen como blanco y negro en el ideograma del yin yang.
Pero a no desesperar, lo sepan los sujetos humanos o no, los hijos de Hollywood se multiplican. Aún en los barrios más miserables del planeta. Pronto nadie estará a salvo. A Bush le siguen Sarkozy y Uribe, a Castro lo continúan Chávez y Ortega, a Kirchner su esposa…


Por esto, la frase de
Hawkins se torna paradigmática y pone en el espacio tiempo real lo dicho por el personaje de Bruce Willis. Pues ¿quién se conforma con “ser irrelevante”.


© Ricardo Duró
Enero 16, 2008


(1) http://www.elnuevoherald.com/167/story/126708.html

(2) lobotomía.
(De lobo2 y –tomía).

1. f. Med. Ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro.

Hago una extensión y digo: tevetomizada, que ha sufrido ablación total de los lóbulos frontales del cerebro mediante la “cirugía por imagen”.

(3) Holy Wood (In The Shadow Of The Valley Of Death) Obra musical de Marilyn Manson.

(4) www.voltairenet.org/article153770.html

(5) www.lanacion.com.ar/978306

sábado, 22 de diciembre de 2007

Dos mil años de filosofía, ¿de qué sirvió? *

home
filosofía
politica
cultura

En el número 220 de Ñ se publicó una extensa entrevista al iconoclasta filósofo francés Michel Onfray creador, entre otras cosas, de la Universidad libre de Caen. Aquí, un lector va más lejos en las posturas anticanónicas de Onfray y, directamente, pregona la creación de una filosofía de la ciencia ficción. Para pensar…


Voy a ser breve. La filosofía no sana, ya que no existe la enfermedad. Me llamó la atención que Onfray no “criticara” este concepto.

Cuando se habla de enfermedad, por ejemplo, en el organismo humano, lo que en realidad está siendo nominando (perversamente) es un proceso existencial diferente al supuesto humano “sano” (¿lo sano se muere?). La vida no es lo que la cultura humana dominante durante los últimos milenios (básicamente grecolatina, platónica, monoteísta y medioriental occidental) establece conceptualmente como tal. El proceso en el que el hígado humano se “endurece” o se reconvierte en gusanos, es vida. Una piedra es vida, inanimada, pero vida al fin, aún meramente como “lo que existe”. Ya sé que no es aceptable tal cosa “científicamente”… pero la ciencia tiene corta vida. Es imprescindible reconfigurar la “tabla” de valores. O vendrán los infectados T a darnos la “nueva tabla”.

NO soy académico, no me interesa la filosofía griega, jamás me aceptará la “mainstreet del rockeo filosófico-histórico, convencional o mediático…

Pese a todos, en la “sociedad del espectáculo”, el juego continúa. Hubiera sido bueno que Onfray lanzara una piedra para comenzar a discutir “que”, del cristianismo, enferma; “qué” de los monoteísmos destruye, si bien se percibe que lo intuye, en la entrevista, al hablar del “ideal cristiano” antes del subtítulo “Nacimiento de la filosofía”. Es una discusión que se ha instalado imperceptiblemente (no aún en la conciencia de los sujetos) con el avance de la AI (Inteligencia Artificial). Y como atajo a la “debilidad” que Onfray le otorga a la actitud filosófica, estimo que tiene una potencia concreta: desarrollar la PhiloSciFi.

Ricardo Duró

* Título y nota publicados en la edición en papel de Ñ la Revista de Cultura del diario Clarín, sección Carta de Lectores.


sábado, 3 de noviembre de 2007

En la Argentina ganó la mezquindad
MicroAnálisis malintencionado


Vivimos en la “Sociedad estadísticamente controlada”…
en la “sociedad de las capacidades especiales”.
Jean Baudrillard

Atravesados por multiplicidad de mensajes, los sujetos humanos aparecemos carentes de preguntas, salvo frente a la urgencia. Aquí y allá, aún donde no deseamos que estén, las noticias aparecen. Circulan permanentemente y no se adhieren a nada. Pero pocos las cuestionan. Abrir preguntas no es un “deporte contemporáneo” popular. Más bien parecería ser considerado un ejercicio de soberbia intelectual, como alguna vez aseguró un militar argentino.
Pero, hagámonos preguntas y que se diviertan quienes juzgan.

Abajo es como… La primera cuestión a considerar es bastante conocida y ha sido aprobada o vilipendiada: ¿tienen los países los gobiernos que se merecen? La segunda deviene del ideario filosófico hermético tradicional y sugiere ¿es arriba como abajo, es abajo como arriba? Interrogaciones que sin duda tienen, por lo menos, una sutil relación. Ya que, por ejemplo, si las respuestas a cada una fuera afirmativa, sin duda los países tienen los gobiernos que se merecen siendo constitutivamente similares a los pueblos respectivos, en virtudes y defectos.

Mañosos son. Una semana antes de la elección general a jefe de Gobierno de la Argentina, realizada el 28 de octubre pasado, fue difundido un sondeo revelador. El 70% de las personas consultadas dijo no tener interés en la política y sostuvo no prestarle atención a la campaña de los candidatos.
En el mismo sentido “desinteresado”, los principales candidatos –unos 5 de los 19 que se atrevieron en la carrera electoral argentina-, obviaron referirse a problemas altamente preocupantes para la población. Tal falta se sintetizó en los temas “seguridad, inflación, sistema de salud y educación”. Cuestiones absolutamente básicas y en estado de desastre generalizado.
Pero el votante (27 millones sobre unos 39 millones de habitantes), padece algunos de los peores vicios humanos. Y observando críticamente su comportamiento es posible contabilizar y definir 10 mañas (Clickee en el link política debajo del título de esta entrega). Perfil que se resume en las siguientes características: es temeroso de lo político, criticón del Estado al que recurre cuando le conviene, inestable y elitista, algo xenófobo, es también mezquino e hipócrita (cuando el gobernante elegido hace las cosas mal, nadie se hace cargo de haberlo votado). Además carece de interés por las ideas políticas, piensa en el corto plazo y no en el futuro… es consumista. Algunos adosan estas “cualidades” al sujeto posmoderno.
O sea: hoy el sujeto político (como califica al ciudadano la Ciencia Política), ha mutado en “consumidor democrático” (como lo recalifico yo). Vota como un conservador más, atado a la situación económica coyuntural. Es alguien que espera que su voto tenga el reconocimiento económico que puede tener un voucher.

Arriba es como… Si el principio de correspondencia existe, sin duda esta región es un ejemplo. Lo que no quiere decir que no sea así en otras latitudes de este planeta mundializado (o globalizado si se prefiere). Así como existe desinterés por el destino político de la Argentina en el 70% de las personas, a los gobernantes no les importan los 10 millones de personas que viven en la pobreza. Los que (no) paradójicamente votan al oficialismo.
Pero considero que se trata de un fenómeno global. Estimo que es el triunfo de las “democracias oligárquicas occidentales”, según definen los especialistas más críticos. Más allá de algunos datos positivos que pueda aportar la gestión de Kirchner en el país austral, el perfil del votante se cristalizó en el apoyo a un aparente fortalecimiento económico. Lo que aportó un rápido enriquecimiento de la burguesía local, fuga al exterior de la rentabilidad de las compañías transnacionales, un escenario en el que las pymes locales han comenzado a carecer de proyección futura, luego de un período de crecimiento… etcétera.

La mezquindad. Un dato que confirma el egoísmo del votante nacional es el rechazo a la cívica tarea de ser autoridad de mesa: de los 20 mil convocados prácticamente el 50% desistió de participar. Lo que muestra un sórdido desentendimiento republicano.
Pero hay más: en estas elecciones concurrió a votar un 72,75% del padrón electoral. Es el registro más bajo desde 1928, año en que concurrió a las urnas el 80,85% de la población.
Pero además, se ha sumado el comportamiento general de las autoridades, con una posición refractaria respecto de las acusaciones de todos los partidos opositores sobre irregularidades. Nunca en la historia de este país hubo tantas denuncias de los ciudadanos sobre la desaparición y destrucción de boletas electorales durante los comicios. Desde 1983 que no se produce una certeza de que abundaron las irregularidades en miles de mesas electorales en los centros urbanos más poblados del país. Una situación sobre la que se espera que se pronuncien la justicia electoral y los veedores internacionales.
También hubo menos votos positivos y más votos en blanco e impugnados.

Arriba y abajo. Sí. Arriba y abajo se corresponden, están en “intima relación”. Pese lo que nos pesen a los sujetos humanos, nos está ganando la desnutrición orgánica, corporal, intelectual y espiritual (si esto es posible). Así es abajo… Arriba se “traduce” en anomia conceptual; muta en gestión puramente económica del Estado…
… en beneficio sesgado.

© Ricardo Duró
Noviembre 03, 2007



Tomo el comentario 1.

Estimado Gastón
Quizás sea yo tan mezquino como cualquier argentino. Pero lo dudo. Como podrá ver en
http://www.delailusion.com/ y en este blog, soy pródigo en ideas y las pongo a disposición de la comunidad humana. Y el único costo que implica para el lector es “pagar con aceptación que no soy condescendiente” con sus pensares establecidos.

Pero lo más importante será responder a los cuestionamientos que me hiciera en su post:
“El triunfo de la señora de Kirchner…. Cómo sostener el calificativo mezquindad”…

Porque considero al elector argentino mezquino, es que evalúo que ha ganado la mezquindad. Y la personificación en Cristina Fernández es la justa. En política se es mezquino o se es un fracasado. Ninguna instancia altruista tiene éxito. Dar, en política, es perder el poder. Ningún político, conocedor de las arenas del Poder puede ser bondadoso. El ámbito de la política contiene similares condiciones de crueldad a las que se dan en la existencia y la selección de las especies, sean estas orgánicas o inorgánicas.

Por otro lado, los electores no votan a políticos buenos, sino a los exitosos. Podrá decirse que el caso de la farmacéutica Fabiana Ríos, nueva gobernadora de la provincia argentina de Tierra del Fuego me contradice. Pero no es más que una excepción. Y aún no sabemos si la farmacéutica Ríos es bondadosa o es una política cabal. No sabemos que está esperando la mezquindad de los electores: quizás algunas dádivas mayores a las recibidas del anterior mandatario.

“Improvisación clara y progresista”…

No dudo de la capacidad oratoria de la nueva Presidenta argentina. Tampoco de su retórica. Y menos de un cierto tufillo a doble discurso; en el que parece también continuar al marido. Recientemente, en mi columna de Comunicación y análisis político por televisión hablé de un gobierno A4M: a cuatro manos. Próximamente estimo que agregaré que es, también, un “gobierno de doble lengua”.

En cuanto al supuesto progresismo poco hay que analizar: no existe. Pero no solo aquí, en la Argentina y con el gobierno actual. No existe en el mundo. Todo tiende al centro, todo a la gobernabilidad, todo al show mediático. Sostengo hace varios años que gobernar es liderar el deseo público, eso llamado “opinión o interés público”. Un deseo, un interés-deseo, que si no se conoce se inventa, se crea. Sobre las bases del mensaje cinematográfico (¿televisivo?) que ha triunfado como imagen paradigmática de lo que sería vivir: The Hollywood Style Life, como podría decir Lipovetsky*

Veo que todos y cada uno de los “actores” de la política, en puestos de gobierno prominentes y en casi todos los países, son exactamente esto: “actores”. Todos cumplen con el rol elegido - encomendado y descrito en el guión o libreto de cuyos autores poco se sabe.

Gracias por su contacto.
Atentamente.

© Ricardo Duró
Diciembre 22, 2007

http://www.clarin.com/diario/2007/12/20/opinion/o-03301.htm *


martes, 24 de abril de 2007

Con fecha 24.04.2007 llegó a mi casilla de correo el envío de Voltaire.org www.voltairenet.org/es
Para mi sorpresa un título estaba en consonancia con el primer y segundo post de este foro: "Todos vivimos en el Primer Mundo" y “NeoSubdesarrollo”.
Mi artículo forma parte de un libro que publiqué en noviembre de 2005, tema que reconfiguré en abril de 2007. Y lo que ahora sumo, que la organización Voltaire toma de la Agencia Cubana de Noticias, está fechado en febrero de este año.
Sin especulaciones falaces, podemos inferir de la conjunción de todo lo aquí publicado que la subdivisión de la sociedad en tres estamentos socioeconómicos está en expansión. Próximamente volveré sobre el tema. E invito a que sumen vuestros comentarios en el mismo sentido.

Cordialmente.

Ricardo Duró
Filosofía y Comunicación Política
ricduro@delailusion.com
www.delailusion.com






El Tercer Mundo Norteamericano
por Angel Rodríguez Alvarez **, AIN **

Estados Unidos, el país más poderoso y rico del planeta, capaz de destinar 600 mil millones de dólares anuales a gastos militares, registra 16 millones de ciudadanos viviendo en extrema pobreza.

28 de febrero de 2007
Desde La Habana (Cuba)

La pobreza rodea a la Casa Blanca
Tan escalofriante dato no proviene de ninguna organización, partido o medio de prensa que por su orientación ideológica pueda ser catalogado como antinorteamericano o sospechoso de izquierdismo, como veremos enseguida.
Fue publicado por los periódicos McClatchy (*) en un artículo de Tony Pugh donde asegura: "El porcentaje de (norte) americanos que están viviendo en extrema pobreza ha alcanzado su punto más alto en 32 años... millones más se están acercando al límite de la pobreza y el abismo entre los que tienen y los que no tienen sigue ensanchándose."
Las revelaciones de la cadena McClatchy dejan ver, con justificada alarma, aumentos significativos en el porcentaje de pobres, pues según los datos ofrecidos, el número de quienes carecen de los elementos mínimos indispensables para subsistir aumentó un 26% entre el 2000 y el 2005. Esto es -afirma- el 56% más de lo que creció la pobreza de la población en el mismo período.
La referida publicación toma datos extraídos de un estudio reciente realizado por American Journal of Preventive Medicine, donde se asegura que desde el 2000 hasta la fecha, "el número de los extremadamente pobres ha crecido más que ningún otro segmento de la población."
Los afronorteamericanos poseen el triple de posibilidades que los blancos no hispanos de estar o ingresar entre quienes viven o vivirán en la extrema pobreza, asegura Tony Pugh, el articulista.
Otra paradoja evidente se extrae de las estadísticas, pues Washington DC donde se toman las decisiones políticas estratégicas, es el sitio de mayor concentración de quienes apenas sobreviven. Allí, en los alrededores de la Casa Blanca, se concentra el 10, 8 por ciento de ellos, más que en ninguno de los 50 Estados de la Unión.
No obstante, la situación más crítica se ubica en la zona fronteriza con México y en algunas áreas del sur, donde el desempleo afecta a 5,6 millones de residentes.
En las últimas décadas, EE.UU. ha tenido mayores índices de pobreza entre adultos y niños que los registrados en 31 países desarrollados, según el Luxenburg Income Study, proyecto académico dedicado precisamente a comparar cifras de ingresos individuales.
Otros estudiosos del tema coinciden en fijar en 42 millones el número de quienes en la Unión están en los límites de la pobreza o por debajo, cifra equivalente a tres veces y media la población total de Cuba.
Bien harían Bush y Carlos Gutiérrez, su desvelado secretario de Comercio, en dedicar menos tiempo y atención a "intentar" arreglar el mundo y priorizar, como merece, la solución de las urgencias básicas de los estadounidenses que, delante de sus narices, viven en la indigencia.

(*) Cadena de periódicos impresos y digitales de amplia circulación en todo Estados Unidos,
entre ellos The Miami Herald y El Nuevo Herald.

**Angel Rodríguez Alvarez
Periodista de AIN

**AIN
Agencia Cubana de Noticias